La armonía de las esferas
Lídia JorgeMe lo contó un escultor que dijo haberse levantado bien temprano para esculpir un hermoso tronco de mimosa, y sin embargo no encontraba una buena idea. Entonces decidió regar el jardín, y allí, entre las plantas, le surgió la forma que el bello tronco pedía. Entusiasmado, se dirigió al taller sin apagar el sistema de riego y se entregó a su trabajo. Cortó, perforó, bruñó, y cuando llegó el final del día, tenía un hermoso ángel esculpido. Lo llamó el ángel de la bienvenida. Pero entonces levantó los ojos y advirtió que afuera se había formado un lago donde se reflejaba la luna. En su casa no había una gota de agua. El escultor miró su obra y pensó: bendito este desperdicio. Yo tendría que perder algo precioso para que me fuera dado el ángel de la bienvenida.
Sobre el autor
Lídia Jorge
Portugal · 1946
Una de las grandes voces de la narrativa portuguesa contemporánea. Premio Vergílio Ferreira y miembro del Conselho de Estado.
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